Hace unos días, el teatro Fernández-Baldor se convirtió en el aula magna que congregó a nuestros alumnos para escuchar de mano de sus profesores de historia, el análisis de la inestabilidad en Oriente Medio y la guerra de Irán. Analizar con los alumnos lo que pasa en el mundo, aunque sea a miles de kilómetros, responde a la creencia firme de que la educación debe ser una ventana abierta a la realidad, por compleja que sea.
Tras realizar un recorrido histórico por el país, sus dirigentes y sus relaciones geopolíticas, se analizó el impacto humano que un conflicto de estas características trae asociado. Las graves consecuencias sociales y los retos que enfrentan las poblaciones civiles en las zonas de conflicto deben mover nuestro corazón para pedir hoy más que nunca por la paz en el mundo.
Nuestros jóvenes deben comprender lo que ocurre para ser agentes de esperanza y trabajar en el futuro por la reconciliación y el diálogo.
Como dijo Nelson Mandela: «La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo» y la paz debe ser la meta que da sentido a todo lo que aprendemos.