Si algo hemos aprendido este curso, es que la palabra «comunidad» no es solo un concepto, también puede llegar a ser un refugio.
Nuestras familias son el apoyo incondicional en tiempos convulsos, el hombro al que arrimarnos, las raíces que sostienen a este colegio.
Celebrar juntos un año más esta emblemática fiesta, nos llena de agradecimiento.
Seguimos juntos, alzando la mirada, acompañando a vuestros hijos, nuestros alumnos, no solo con la exigencia de la mente, sino con la infinita ternura del corazón. Porque lo que se escribe en el cerebro se puede olvidar, pero lo que se graba en el corazón se queda para siempre.
¡Familias, gracias por ser y por estar!.
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