El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros

Reyes que venís por ellas, no busquéis estrellas ya, porque donde el sol está no tienen luz las estrellas.

Mirando sus luces bellas, no sigáis la vuestra ya, porque donde el sol está no tienen luz las estrellas.

Aquí parad, que aquí está quien luz a los cielos da: Dios es el puerto más cierto, y si habéis hallado puerto no busquéis estrellas ya.

No busquéis la estrella ahora: que su luz ha oscurecido este Sol recién nacido en esta Virgen Aurora.

Ya no hallaréis luz en ellas, el Niño os alumbra ya, porque donde el sol está no tienen luz las estrellas. 

Aunque eclipsarse pretende, no reparéis en su llanto, porque nunca llueve tanto como cuando el sol se enciende

Aquellas lágrimas bellas la estrella oscurecen ya, porque donde el sol está no tienen luz las estrellas.