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«La poesía es una forma de conectarse con Dios»

Lorent Saleh inspira a los alumnos del Colegio San Ignacio con su testimonio sobre la libertad y el poder de la palabra.

En el marco del proyecto Erasmus+ «Poetry to express the self», el activista venezolano y Premio Sájarov 2017, Lorent Saleh, visitó el Colegio San Ignacio de Loyola para compartir su desgarrador y esperanzador testimonio con jóvenes de Torrelodones y del centro Monna Agnese de Siena.

Bajo el hilo conductor de la escritura como herramienta de supervivencia, Saleh relató cómo la poesía le permitió «no desaparecer» durante los cuatro años que permaneció como preso político en «La Tumba», un sótano a cinco pisos bajo tierra gestionado por el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional. Para Saleh, la escritura fue un acto terapéutico y una forma de meditación que le permitió mantener su humanidad en condiciones de aislamiento extremo.

Lo esencial y la libertad interior

Durante su intervención, Saleh reflexionó sobre la frase de El Principito: «lo esencial es invisible a los ojos», explicando que las cosas más importantes solemos darlas por sentado hasta que nos enfrentamos a la posibilidad de la muerte. Definió la libertad no como la ausencia de cadenas —asegurando que él fue un hombre libre incluso estando cautivo bajo tierra— sino como una decisión personal que implica perdonar, ser valiente y respetarse a uno mismo y a la dignidad del otro.

Una llamada a la introspección

El ponente instó a los estudiantes a no desperdiciar el silencio ni la intimidad para escucharse a sí mismos. «Escriban lo que están viviendo», aconsejó, describiendo el proceso de «escribir-guardar-regresar» como una forma de reconocerse y descubrirse, similar a mirarse en un espejo. Saleh defendió la duda y el cuestionamiento como motores del descubrimiento humano, afirmando que «la poesía es una forma de dudar».

El perdón frente al odio

Saleh fue enfático al advertir que el odio y el resentimiento son las formas más efectivas de control social. Por ello, al salir de su cautiverio, decidió enfrentarse al perdón como un hombre libre, eligiendo llenar su corazón de sentimientos nobles en lugar de «basura» o rencor.

La jornada concluyó con un mensaje de esperanza y compromiso social. Desde el Colegio San Ignacio se destacó el deseo de que este testimonio ayude a las futuras generaciones a convertirse en agentes activos del cambio por un mundo mejor, recordando que la vida es demasiado corta para recorrerla sin saber quién es uno mismo.

Sigue el enlace para ver las imágenes del encuentro

«El perdón es una fuerza liberadora que te permite andar ligero por la vida».

Así hablaba José Aguilar a los alumnos de Bachillerato y Formación Profesional, en un encuentro mantenido junto a Pilar González Rivero, Presidenta de AMEE, La “Asociación para la Mediación, el Encuentro y la Escucha. 

José Aguilar es superviviente de un atentado de ETA perpetrado en la casa cuartel de Alsasua el 23 de diciembre de 1988.

Este exguardia civil, arrastra graves secuelas físicas tras pisar una bomba trampa cuando trataba de detener el ataque que estaban sufriendo, sin embargo esto no le ha impedido experimentar la liberación que supone perdonar.

Cuando sucedieron los hechos, tuve la necesidad de salir al bosque y mantuve un diálogo con el Jefe donde ofrecí mi perdón si salía vivo de aquella situación.

 Esta conversación espontánea con Dios, dio su fruto cuatro años más tarde, cuando tuvo la oportunidad de protagonizar un “encuentro restaurativo” con algunos miembros de la banda armada.

José no solo mantuvo ese encuentro, sino que abrazó por largo rato a una de las personas que había llevado a cabo diferentes actos terroristas y en aquel instante, tomó conciencia de la humanidad de aquel desconocido que se encontraba frente a él. Tras este sentido abrazo charlaron durante más de tres horas.

 Escuchar para que surja el encuentro, eso es la justicia restaurativa, les decía Aguilar a los alumnos durante el acto. porque en el encuentro humano somos capaces de demostrar que somos mucho más que el daño que podemos llegar a generar.

Por su parte, Pilar González apelaba a la necesidad de intentar entender lo que hay más allá del proceder de una persona. Todo comportamiento humano, por más erróneo que sea está buscando amor. Cuando alguien hace daño a otro es porque es incapaz de mirarse a sí mismo y ver a los demás. Entender esa búsqueda innata de amor, es la que nos lleva hasta la justicia restaurativa.

 El encuentro finalizaba con algunas preguntas de los asistentes y el agradecimiento a sus protagonistas por tan generoso testimonio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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